La perfección en cada bocado: cada noche probamos nuestros soufflés
En el restaurante Eiffel Tower, ofrecemos la cocina clásica francesa renovada del chef Joho en un comedor donde las vistas forman parte de la experiencia tanto como la comida. Desde el comienzo de la velada, cuando se sirve la primera copa de champán, hasta el momento en que se saborea el último bocado de soufflé, cada instante está pensado para brillar y resplandecer con la misma intensidad que el Strip que se extiende a nuestros pies.
Ay, nuestros soufflés. ¿Qué podría ser más memorable que poner el broche final a una velada con vistas al Bellagio?
¿Disfrutar de un soufflé en Fountains, con toda su delicadeza? El chef Joho es famoso por su siempre popular soufflé. En el restaurante siempre ofrecemos entre seis y ocho sabores, dependiendo de la temporada. A los comensales les encanta ver cómo se preparan en la estación de postres de la cocina.
Dependiendo del sabor que desees, puedes añadir tantos sabores como quieras para reflejar las estaciones del año, como frambuesa en primavera y verano; calabaza en otoño; mandarina en invierno; y chocolate, Grand Marnier y pistacho en cualquier época del año. El chef está probando nuevos sabores constantemente.
Existe cierta leyenda en torno a los soufflés —caprichosos, inflexibles, exigentes, esquivos…— que ha minado la confianza de muchos de los que han intentado incorporar esta técnica a su repertorio culinario. Pero una vez superados los retos y lograda la ejecución perfecta, los resultados siempre causan una gran impresión.
En el Eiffel Tower, antes de que un soufflé se sirva a un comensal, el pastelero de la estación de soufflés elabora uno de cada sabor y se lo ofrece al chef para que lo pruebe. Todo ello con el fin de garantizar que, cuando se sirva un soufflé a un comensal, este sea alto, ligero y rebose sabor, mesa tras mesa.
Tuit